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Cláusula de tiempo

Habitación ocho, “Jauskipin” toco un par de veces más, y nadie contesta. Entro y solo veo caos, ropa en todos lados, maquillaje regado en el piso, manchas en la pared y un reloj que me recuerda que solo tengo 30 minutos para limpiar. Empiezo por el baño, recojo el rubor suelto, los brillitos imposibles de aspirar y pongo de fondo reguetón para hacerme más amable la limpieza. En lo que considero que me volví una experta, termino la cama; al menos cuando vuelva a Colombia ya no

Welcome to la realidad

Ma, me equivoqué. Entre el nudo en la garganta, los ojos inundados y una videollamada, le cuento en el único idioma en el que me sé expresar bien. No les entiendo y ellos a mí tampoco. Lo poco que logramos concertar es porque al parecer hay señas universales. Es una ciudad gris, siento rabia, estoy muda, me miran con desdén, no soy idiota. En una conversación donde los ánimos abundan, cuelgo. No tengo dónde llorar, este invierno entra hasta mis huesos y me hace extrañar el ca

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