Welcome to la realidad
- Mayra Monroy
- hace 23 horas
- 1 Min. de lectura
Ma, me equivoqué.
Entre el nudo en la garganta, los ojos inundados y una videollamada, le cuento en el único idioma en el que me sé expresar bien.
No les entiendo y ellos a mí tampoco. Lo poco que logramos concertar es porque al parecer hay señas universales. Es una ciudad gris, siento rabia, estoy muda, me miran con desdén, no soy idiota.
En una conversación donde los ánimos abundan, cuelgo. No tengo dónde llorar, este invierno entra hasta mis huesos y me hace extrañar el calor de mi tierra. Mientras camino, busco trabajo, estiro los pocos pesos que tengo (perdón, dólares) y me compro un sándwich.
Decidida a cambiar mi día, entro a un hotel y la mánager está ahí. En un inglés que salió por pura supervivencia, le digo que estoy interesada en trabajar, me pregunta sobre mi experiencia y exagero. La verdad es que no tengo ni idea. Ella sonríe, y en un enorme esfuerzo de traducción que hago mentalmente, intento comprender cada una de sus palabras, hasta que por fin dice algo: “You are hired”. Entrecierro los ojos y por fin lo entiendo: “Estás contratada”.


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