Cláusula de tiempo
- Mayra Monroy
- hace 23 horas
- 1 Min. de lectura
Habitación ocho, “Jauskipin” toco un par de veces más, y nadie contesta. Entro y solo veo caos, ropa en todos lados, maquillaje regado en el piso, manchas en la pared y un reloj que me recuerda que solo tengo 30 minutos para limpiar.
Empiezo por el baño, recojo el rubor suelto, los brillitos imposibles de aspirar y pongo de fondo reguetón para hacerme más amable la limpieza. En lo que considero que me volví una experta, termino la cama; al menos cuando vuelva a Colombia ya no tendrá mi mamá de qué quejarse.
Cuarenta minutos que no se sienten en el tiempo, sino en mi espalda y mi rodilla; lo que para mí es una victoria, para mi jefa es tiempo extra que le hago perder. Dinero. Subo el volumen y en la siguiente habitación, con el inodoro en frente de mí, recuerdo a mi mamá bailar vallenato en medio de la limpieza matutina de los domingos, lloro y limpio. ¿Qué estoy haciendo acá? Mi jefa se acerca, tres horas más, me repito, y ya habré pagado al menos la renta de esta semana.


Comentarios